Catedrales

ANTONIO3 · Capítulo 602 de 766

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Catedrales

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CATEDRALES

político: Fadrique de Portugal.

Este prelado, de cuya mansión se-

guntina quedan restos, completó

la reforma del entorno del templo

tras la demolición de una parte de

la muralla que lo envolvía por oc-

cidente; allí dispuso, ante la facha-

da principal de la catedral, una

amplia plaza enlosada y flanquea-

da por columnas, llamada patio de

los Perdones. Esa nueva plaza o

atrio se cerró por un costado con

un bello pabellón renacentista

que cobijaba la Contaduría y un

aula de Gramática, y adquirió el

máximo empaque gracias a la ter-

minación de la torre norte del

templo, hasta entonces inacabada.

En cuanto al interior de la

catedral, a él se debe el que acaso

sea su mayor ornato y, tras el se-

pulcro del Doncel, su pieza más

La portada del Jaspe.

celebrada: el altar de Santa Libra-

da. En este altar se da, quizá como

en ninguna otra obra de su tiem-

po, la conjunción de las tres artes —pintura, escultura y arquitectura—, diluyéndose con habilidad los límites que podría haber entre ellas; la piedra de las columnas y las estatuas está policromada y en los fondos de las preciosas tablas de Juan de Pereda aparecen representados edificios tan idealizados como los personajes que los anteceden. Incluso las lindes entre cristianismo y antigüedad clásica se nublan al observar que tras la santa titular figuran escenas paganas, representaciones de dioses fluviales y de hazañas hercúleas. Dispuesto junto al sepulcro del propio obispo, unidas ambas piezas por el rincón del crucero norte, el conjunto formado por el altar de Santa Librada y la tumba de don Fadrique parece un inmenso libro abierto, una doble página que ilustra uno de los mejores pasajes del grueso volumen de las artes en el Renacimiento español.