Catedrales

ANTONIO3 · Capítulo 172 de 766

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GERONA. EL SUEÑO DEL ARQUITECTO

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los terremotos que derribaron sus piedras. Pensemos incluso que en su interior se conservase, aunque fuese despojada de su valioso revestimiento de oro y marfil, la colosal estatua de Zeus labrada por Fidias, una de las maravillas del mundo antiguo, que ocupaba toda la altura de la cella; esto llevó a decir a quienes la vieron que, si hubiese querido ponerse de pie, la imagen gigantesca del dios no hubiese podido hacerlo, pues sentado como estaba en su trono ya rozaba la techumbre con sus cabellos.

Pues bien, ¿desmontaríamos la escultura de Fidias y enviaríamos sus pedazos a un museo porque con su masa no nos dejaba ver el espacio interior del templo? Y en un vertiginoso descenso que sirve para que no puedan decirnos que acudimos a ejemplos demasiado llamativos, ¿quitaríamos el sofá de nuestra casa porque interrumpe la perspectiva del cuarto de estar? ¿Descolgaríamos los cuadros porque obstruyen la visión de las paredes, y las alfombras porque nos impiden apreciar el suelo de parqué?

Esta conducta absurda es

la que durante el último siglo

impera entre algunos de los

cabildos catedralicios españo-

les. En el caso de Gerona,

hasta hace poquísimos años

se conservaba intacta la orga-

nización original del templo,

que, si no tan antigua ni fa-

mosa, era tan venerable y dig-

na de respeto como en su día

lo fue el Zeus olímpico. Des-

pués de un desmontaje provi-

sional en 1936, hasta 1975 se

mantuvo en su lugar el coro,

fecha en la que fue desman-

telado sin que quedase de él

más que la silla episcopal y al-

gunos sitiales sueltos, coloca-

dos de cualquier manera en la

llamada capilla conventual.

Hoy sólo resta en el centro

de la nave el moderno órga-

Presbiterio de la catedral, en su estado

no, un instrumento al parecer

hasta hace pocos años.