Catedrales
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CATEDRALES
ma chimenea, se instaló hace un siglo en el palacio barcelonés de Pedralbes. En el siglo XVI, la situación fronteriza de Jaca depararía a esta población cierto protagonismo, cuando Felipe II ordenó la construcción de una red de fortificaciones capaces de contener la entrada belicosa desde Francia. La principal de ellas es la ciudadela de Jaca, un castillo artillero pentagonal que se cuenta entre los mejor conservados de su tipo. El mismo ayuntamiento de la ciudad se había provisto años antes de un edificio representativo, un eco norteño del papel principal que las casas consistoriales tuvieron en Aragón durante el Renacimiento.
Ese mismo siglo XVI fue el de la primera transformación profunda de la catedral románica, que a finales de dicha centuria podía celebrar la recuperación de su rango tras quedar, durante unos años, rebajada al título de colegiata. Como no se trataba de una diócesis especialmente próspera, y dado que la misma ciudad había sido incapaz, con su entrada en la Edad Moderna, de superar el tamaño y el número de habitantes que tenía en la Edad Media, la reforma catedralicia se basó en arreglos y componendas parciales. Es curioso comprobar que los añadidos renacentistas afectaron casi en exclusiva al interior del templo, sin manifestarse apenas en el exterior; quizá fuese el papel militar asumido entonces por la ciudad el que aconsejara mostrar las galas hacia donde pudieran quedar protegidas. Las naves, que tenían techumbres de madera, se vieron coronadas paulatinamente por bóvedas estrelladas, un añadido que modificó profundamente el ambiente interior del templo. Para hacernos una idea de cómo podía ser antes de la reforma, podemos visitar la iglesia de San Millán, en Segovia, cuyo interior es una copia simplificada de la catedral pirenaica.
Varias familias notables horadaron en aquel tiem-po los muros del templo para practicar sus capillas funerarias. También se renovó el núcleo solemne de la catedral, deshaciendo el coro alto románico (entonces se formó con sus restos el pórtico lateral que aún perdura) y sustituyéndolo por otro colocado en parecido lugar, en medio de la nave, pero a ras de suelo. En el ábside central, como nuevo ornato del altar mayor, se compuso un retablo de piedra con estatuas de gran ta-Fachada del ayuntamiento
de Jaca.
maño.