Catedrales
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SEGOVIA. EL AVE FÉNIX
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recopilan el saber de la arquitectura gótica cuando esta ya se encontraba en una época crepuscular. Baste decir que el Compendio… es el único texto donde se explica, por alguien que realmente las ejecutaba, cómo deben ser construidas las bóvedas nervadas que son la máxima gala del gótico. Los dibujos
que acompañan al escrito, pese a tratarse de copias torpes de los originales —sí son de Rodrigo algunos de los conservados en el rico archivo catedralicio de Segovia, estudiados por Ruiz Her-
nando—, demuestran asimismo la preocupación
por someter las proporciones de los edificios a las del cuerpo humano.
Además de esa aportación a la teoría de la
arquitectura, Rodrigo Gil vivió en un verdadero torbellino creativo, que le obligaba a pasarse la vida viajando de un lugar a otro para supervisar las incontables obras que estaban a su cargo.
Hubo años en los que, como apunta Casaseca,
dirigía la construcción de hasta ocho catedrales, además de varias iglesias parroquiales, universidades y palacios. Podemos imaginar a Hontañón
desplegando papeles para dibujar trazas en las
posadas donde fuera pernoctando, y causando el
enojo de algunos de sus clientes, que no se conformaban con que dejase a pie de obra algún
aparejador de su confianza.Tanto es así que a veces fue despedido no por incompetencia, sino
por incomparecencia.
Cuando Rodrigo murió, en 1577, dejó bie-
nes a su hijo natural (que, rompiendo la tradición familiar, ingresó en los dominicos de Salamanca) y a su compañera, Ana Ortiz Romero, además
de constituir un fondo para ayuda a los necesitados. Es curioso pensar que el legado de Rodrigo Gil de Hontañón llegó, a través de facetas muy
distintas, hasta el siglo XIX: si su obra pía funcio-Proporción antropométrica de una
nó en Segovia hasta ser abolida en tiempos de
torre, según el tratado de Rodrigo Gil.