Catedrales

ANTONIO3 · Capítulo 354 de 766

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Catedrales

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CATEDRALES

De esa vieja catedral románica no sabemos demasiado, aunque las excavaciones efectuadas hace pocos años han permitido conocer su planta. En el Museo de Navarra quedan restos esculpidos del claustro y de su fachada principal; esta última llegó entera hasta finales del siglo XVIII, cuando, como referiremos al final del capítulo, fue desmantelada para sustituirla por la actual. Esa fachada románica desaparecida se debía al maestro Esteban, quien tiene en su haber nada menos que la portada de las Platerías en Santiago de Compostela, la principal del monasterio de Leyre y la del Perdón en San Isidoro de León. Su obra en Pamplona completaba, pues, un cuarteto del mejor y más exuberante arte románico, cuarteto que por desgracia perdió, en fechas bien recientes, su componente pamplonés. Una planta dibujada antes de su demolición nos muestra que poseía una portada doble, como la mentada de las Platerías o la de la catedral de Lugo, esta última también destruida.

La historia de la catedral de Pamplona siguió siendo accidentada. A raíz de la guerra de la Navarrería, en 1276, los franceses debieron de causar multitud de estra-gos, que quizá influyeran en la decisión de construir el nuevo claustro gótico. Así, junto a la catedral románica fue creciendo, desde finales del siglo XIII y a lo largo de todo el XIV, una serie de dependencias fabricadas con un lujo extremo, situadas alrededor de un claustro que está considera-

do el más elegante del gótico europeo in-

cluso por los autores franceses: al claustro

de Pamplona le cabe el honor de haber

sido repetidamente ensalzado por estu-

diosos y viajeros del país donde nació el

gótico,Victor Hugo entre ellos.

Pero los percances que aquejaron a la

catedral románica desde su nacimiento

no habían terminado. En julio de 1390,

cinco meses después de que se hubiera

celebrado allí la coronación de Carlos III

el Noble, se hundieron las naves del viejo

templo. Quedaron en pie, al menos, la fa-

chada principal y la cabecera, por lo que

cabe deducir que en Pamplona también

se daría, como en tantas otras ocasiones y

lugares, la ruina catastrófica de un cimbo-

Hipótesis de la fachada pamplonesa

durante la Edad Media.

rrio elevado sobre el crucero. El desastre