Catedrales
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ÁVILA. TEMPLO Y FORTALEZA
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gún un plan mantenido ya sin cambios significativos. Para mediados del siglo XIV, y tras alguna interrupción debida a la escasez de fondos, el edificio de la catedral se encontraba concluido, aunque quedasen sin acabar elementos como la torre sur.
Culminaba así un proceso en el que se había pasado del gótico vacilante de las primeras bóvedas, visible incluso en errores de planteamiento, a una arquitectura madura, que aprovechaba en alto grado la nueva capacidad gótica para aligerar los abovedamientos y, con ello, aumentar la esbeltez de las naves y la superficie horadada de los muros.
Hacia 1400, dentro del peculiar aspecto que le da su perfil fortificado, la de Ávila era una catedral medieval arquetípica, con una gran portada esculpida a los pies, un claustro al que se abrían dependencias como la sala capitular… Pero, tiempo después de estar terminada, la catedral sufriría una nueva modificación, motivada por intereses prácticos y litúrgicos. Esta última transformación, que tuvo lugar entre los siglos XV
y XVI, dotó al templo de sus piezas artísticas más valiosas y le dio la disposición general que ha llegado hasta nosotros.
La nave mayor con el coro medieval en la cabecera y el renacentista, en medio.