El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II
Las primeras victorias de los barcos de pequeño tonelaje
En un determinado momento (sea un poco más pronto o un poco más tarde), entre los siglos XV y XVI, se produjo una reducción del número de los grandes veleros y un rápido incremento de los barcos de pequeño tonelaje. Este acontecimiento se puede señalar en Venecia a mediados del siglo XV: en
1451, una deliberación senatorial[117] menciona la boga de los pequeños navíos para los viajes a Siria y Cataluña: et ad viagia Sirie el Cathallonie omnes magis desiderant naves parvas. Poco después de esta fecha se multiplican por toda la extensión del Mediterráneo los pequeños navíos del Atlántico, esos intrusos vascos, portugueses y españoles che prima non solevano passar il stretto de Zibilterra, dice una curiosa deliberación del
senado fechada el 21 de octubre del año 1502[118].Texto tan curioso como inesperado a esa altura de los tiempos. Venecia, si hemos de creer lo que dice, está pasando por unos momentos catastróficos: sus grandes navíos, de 300 que eran (eso es una exageración) dal 1420 sino al 1450, han quedado reducidos a 16, cada uno de ellos con una capacidad mínima de 400 botte, y en su mayor parte aptos solo para el desguace; además de estas grandes naves, había unas cuantas pequeñas, incluidas las carabelas de Dalmacia y las marani…
No faltan motivos que explican esta crisis: los gravámenes que agobian la navegación; fletes tan bajos que resultan ridículos; la prohibición de ir a cargar la sal del Languedoc in mar de Lion; la autorización dada a los navíos extranjeros para embarcar vinos directamente en Creta, y además, esos intrusos recientes que han franqueado el estrecho de Gibraltar y «se enriquecen a expensas no solo de los cittadini, sino también del Estado, al que ponen en situación muy difícil, de las mude, de las galeras y de nuestras naves». Los intrusos recientes eran, naturalmente, los pequeños navíos…
Y el proceso es el mismo en el Atlántico, en el canal de la Mancha y en el mar del Norte. Aloys Schulte lo ha descrito en su maravilloso libro sobre la Grosse Ravensburger Gesellschaft, donde encontrará cuanta información
precise aquel que sepa buscarla[119]. Las grandes naves o naus de Génova y otras ciudades mediterráneas resultan derrotadas por las elegantes y ligeras caravelles, la nueva y joven esperanza del mundo. Andrea Satler escribe en Brujas, en 1478: Die kleinen haben die grossen Schiffe ganz vertrieben. La diferencia entre las dos categorías es enorme; en 1498, cuatro naves cargan en Amberes 9000 quintales de mercancías; 29 carabelas solo consiguen cargar, todas juntas, 1150.