El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II
El contrato de los Welser y de los Fugger: 1586-1591
La pimienta portuguesa constituía dos grandes negocios y otro muy mediocre. El mediocre es su reventa en el propio Portugal. Los dos grandes negocios, el contrato de Asia y el contrato de Europa. El primero envuelve la compra de las especias y de la pimienta en las Indias, y su transporte hasta Lisboa. El segundo versa sobre la reventa de las mercancías. El reino, con sus enormes almacenes de la Casa de India, se encuentra en el punto de confluencia de los dos contratos: se pagaba a los concesionarios de Asia un precio por la pimienta, y se la vendía al doble a los concesionarios de Europa.
Lo que Felipe II había propuesto con tanta obstinación a los italianos era el contrato de Europa, con la mira principal de privar de especias a los holandeses y a los ingleses, habituados a comprar estos artículos en Lisboa. El proyecto relativo al contrato de Asia se lo presentó a Felipe II en Monçon un alemán, Giraldo Paris, el 29 de noviembre de 1585. El rey lo firmó en
Valencia, el 15 de febrero de 1586[130], y lo tomaron a su cargo varios capitalistas, entre ellos los Welser y los Fugger. Los detalles del convenio no hacen al caso. Finalmente, la pimienta, transportada por cuenta y riesgo de los concesionarios, se le vendía al rey a 16 cruzados, y este la revendía a 37. Matthäus Welser, que en 1587 aparece negociando en Madrid, se entrega a fondo a este negocio. Había aceptado también el contrato de Europa, con la mira de interesar a los Fugger, quienes habían rechazado el negocio, al igual que los italianos. «No es un negocio para nosotros [manifiestan en noviembre
de 1587]; ¿qué haríamos en semejante laberinto?»[131]. No obstante, en 1591, con la esperanza —bastante vana, por cierto— de arreglar mejor sus difíciles
asuntos en España, se dejan envolver en el contrato de Europa[132]. Este queda, pues, en manos de un vasto consorcio internacional: los Welser y los Fugger, por Alemania; los Rovalesca y Giraldo Paris, por Italia; Francisco y Pedro Malvenda, por España; Andrés y Tomás Ximenes, por Portugal. La asociación comprende 31 partes: siete de los Fugger, cinco de los Welser, cuatro de Rovalesca y su socio; cuatro de los Malvenda y 11 de Ximenes y sus asociados. Tiene representaciones en Amberes, Middelbourg, Seeland, Hamburgo, Lúbeck y Venecia, donde los Welser abren una activa sucursal en 1588. Desde 1591 distribuyó enormes cantidades de pimienta; 14 000 quintales, por ejemplo, se embarcaron con destino a Lúbeck. Grandes cargamentos se encaminaron hacia Venecia, y la señoría se obligaba a proteger las mercaderías que se le despacharan y a obtener salvoconductos de
los ingleses[133]. Sin embargo, esta enorme movilización de capitales y de capitalistas no llegó a ser un buen negocio. Solo salió beneficiado con ella el Rey Católico. Y en 1591, es decir, en el mismo año de su fundación, los Fugger se separaron prudentemente de la empresa y revendieron sus partes el 7 de julio a los Evora, marranos portugueses, asociados a los Ximenes y a los