El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II
Explicaciones posibles
flor de lis[174]. Ese mismo año, después de enconadas luchas, los venecianos obtuvieron en Egipto muchos privilegios, entre otros la libertad de cargar linos y cueros, y, encubierta bajo otras palabras, la libertad del contrabando de
trigo en Damieta y en Roseta, providencia del abastecimiento de Candía[175]. En 1600, las 16 casas venecianas de Alepo enumeradas en el informe consular
de 1593 estaban en continua actividad[176]. En 1603, el comercio veneciano
aún era en la ciudad de un millón y medio oro[177]. En 1599 —un signo más —, policías de aduanas marselleses informaban de la llegada a Alejandreta de remesas de índigo, nuez moscada y clavo.
Concluyendo: en 1600, y en lo referente a la pimienta y las especias, el triunfo de la ruta oceánica dista mucho de ser completo. La lucha entre las dos rutas rivales duró más de un siglo, con sus altibajos en cada una de ellas, con sus crisis y sus periodos de florecimiento. Su desenlace se sale de los límites de las investigaciones de este libro, que no van más allá del año 1600, aproximadamente. Sería necesario precisar las fechas exactas y las circunstancias de la derrota del Mediterráneo. No estaba ya muy lejana cuando empezó el siglo XVII; pero aún no se había consumado 100 años después de la fecha que oficialmente señalan la mayor parte de las historias generales como la de la muerte del viejo reino mediterráneo, destronado por el nuevo rey del mundo: el océano…
Explicaciones posibles
Lo que acabamos de decir no resuelve todos los problemas. Es incompleto y, como toda relación cronológica, tiende a confundir apariencias y realidades. Recientemente han aparecido tres o cuatro libros que nos facilitan
la tarea de comprender lo que en realidad ocurrió en el Extremo Oriente[178], es decir, en la otra punta del interminable camino de Indias. La capacidad y la falta de previsión de los portugueses en Insulindia, en las islas de las drogas, han desviado la corriente de las especias de lujo, que hasta entonces pasaba por Malaca. Los juncos javaneses establecen una corriente independiente, junto con las drogas de Insulindia y la pimienta de alta calidad de las islas de Java y Sumatra. Durante los últimos 20 años del siglo, estas corrientes, liberadas del control portugués, se centran en torno de Atjeh, en la isla de Sumatra, lugar de encuentro de los navíos musulmanes, que a continuación saldrán de allí rumbo al golfo Pérsico o al Mar Rojo. Incluso la canela fina que produce la isla de Ceilán ha de transportarse a Atjeh y una vez allí se carga en naves que harán las rutas del Mediterráneo. Esta fortuna de Atjeh, donde existirá una riquísima factoría turca a comienzos del siglo XVII, resulta más evidente si recordamos que, durante ese mismo periodo, las compras de especias de China, Indochina y de la India (aparte de la costa de Malabar) aumentan de modo considerable y reducen, en consecuencia, las posibles exportaciones de los portugueses por la ruta del cabo de Buena Esperanza. Esto no quiere decir que las exportaciones portuguesas no fuesen importantes, incluso durante los primeros años del siglo XVII, pero sirve como explicación que justifica la continua prosperidad de la ruta mediterránea.
Pero lo dicho no nos autoriza a exclamar, al estilo de los matemáticos: ¡queda demostrado lo que se quería demostrar! Pues, de hecho, todas estas explicaciones que tan pacientemente hemos ido coleccionando, a saber: la ingenuidad de los portugueses; la sagacidad de los turcos; las guerras de Persia y las del Atlántico; la gran expansión del islam en Insulindia, y con él, la de un comercio de especias y pimienta; las dentelladas tremendas de las escuadras portuguesas a comienzos del siglo, o esa guerra turco-veneciana de 1570-1573, que a la vez promocionó a Marsella y animó la ruta secundaria entre Tabriz y Polonia, Leópolis y Danzig, todos estos événements de la guerra de la pimienta y las especias, tienden, de hecho, a oscurecer la visión de conjunto del problema, visible a escala mundial, de las minas de plata de América a las Molucas o a la punta oeste de la isla de Sumatra. Considerado en este contexto, ¿qué vemos?: En primer lugar, una circulación heteróclita, pero constante, de monedas de oro y plata moviéndose en dirección oeste a este, en el mismo sentido de la rotación de la tierra, arrastrando con ellas las más diversas mercancías que funcionan como una especie de moneda suplementaria, y poniendo en marcha, en sentido contrario, un múltiple movimiento de variadas mercancías y bienes preciosos. En este sistema circulatorio cerrado que riega el Mediterráneo en ambas direcciones, todo cambio produce sus repercusiones. Y, si entre 1550 y 1620 —fechas fijadas muy en líneas generales— la pimienta y las especias pasan por el Mediterráneo, ¿no será porque este mar ha sido durante muchos años el lugar de destino de la plata americana? Esta circunstancia fue el estímulo que puso el comercio en movimiento. En 1530, Piero Zen, un veneciano, hacía notar a los turcos, en Constantinopla, que l’arzento va dove è il piper —la plata va
donde hay pimienta—[179]. Pero la recíproca es igualmente cierta. En este contexto los detalles tienen su importancia; por eso los historiadores —a falta de cifras precisas— discutimos acerca de cuál pudo ser la fecha inicial del renacimiento del comercio de Levante. Hermann Kellenbenz propone la del año 1540; yo dije y repito ahora 1550, y Vitorino Magalhães Godinho está de
acuerdo conmigo[180]. Pero, a decir verdad, ni unos ni otros podemos afirmar nada con certeza: nos limitamos a suponer…
19 y 20. Génova en el siglo XV. Encallejonada entre el mar y la montaña, la ciudad crece hacia arriba. Detalles del dibujo de Cristoforo Grassi, Veduta di Genova, 1485, Civico Museo Navale de Pegli (Génova).
21. El arsenal de Venecia. (1500) Detalle del gran plano de Jaropo di Barbaro.
Foto. B. N. P.
22. Constantinopla. Vista parcial de la ciudad desde el Cuerno de Oro (siglo XVI). B. N. París. C 4 093.
Foto: B. N. París.
23. El Cairo. Una representación discretamente exacta. Nótese la orientación: arriba el este, abajo el oeste. Las pirámides están, pues, correctamente emplazadas. Según Giulio Balbino, De’ desegni dell piu illustri cità e fortezze del mondo. Venecia, 1569.
Foto: Más. Barcelona.
24. Plano de Venecia (siglo XVI). Palacio de los marqueses de Santa Cruz, Ciudad Real. Nόtese el puente de Rialto, todavía de madera en aquella época, el principio del Arsenal, la isla de San Jorge, la Giudecca y las Sattere.