El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II

¿Provocaron la situación las riquezas de América?

En su obra, vieja, pero siempre útil, Soetbeer [343] cita no menos de 33 autores antes de 1600 y 31 entre los años 1600 y 1621, que discuten con mayor o menor fortuna el fenómeno del alza general de los precios, de que fueron a la vez testigos y víctimas. Sería fastidioso darles la palabra a uno tras otro… Prolongar la lista, lo cual no resultaría difícil, tendría al menos la ventaja de establecer la evidencia de que se trataba de una inmensa y patética toma de conciencia.

 

¿Provocaron la situación las riquezas de América?

 

Por lo que sabemos, no se propone antes de la segunda mitad del siglo XVI explicación general alguna. Las dos primeras exposiciones de la teoría cuantitativa (en 1556 y 1558) fueron prácticamente ignoradas por los contemporáneos: las obras de Martín de Azpilcueta, catedrático de la Universidad de Salamanca y alumno de Vitoria, no fueron publicadas hasta el

año 1590, es decir, cuatro después de su muerte, en Roma[344]. El mismo destino sufrieron los trabajos de Francisco López de Gómara, historiógrafo de Carlos V, quien había sospechado que existiese una correlación entre la

subida de los precios y la llegada de metales preciosos de América[345]. Pero su libro ha tenido que esperar hasta el año 1912 para encontrar quien lo publicase.

El problema no se hizo público hasta la controversia que enfrentó a Jean

Bodin y M. de Malestroit, de 1566 a 1568[346]. La mayoría de los contemporáneos se pusieron de parte de Bodin, subestimando quizá un poco precipitadamente las devaluaciones de la moneda de cuenta sobre las que insistía su oponente. A partir de aquel momento la explicación según la teoría cuantitativa se convirtió en un lugar común. En 1585, Noël du Fail, en sus

Contes et Discours d’Eutrapel[347], lo explica en forma resumida: «y ocurre a causa de los países recientemente descubiertos y las minas de oro y plata, que los españoles y portugueses se traen a casa, y que dejan marchar a esa perpetua mina que es Francia, pues no pueden prescindir del trigo y mercancías de esta». Marc Lescarbot, en su Histoire de la Nouvelle France

(1612), se expresa en términos aún más concretos[348]: «Antes de los viajes al Perú se podía guardar mucha riqueza en poco espacio, pero ahora que su misma abundancia ha abaratado el oro y la plata, se precisan enormes cofres para transportar lo que antaño se podía haber llevado envuelto en una pieza de tela de druguete. Se podía hacer un largo viaje con una simple bolsa en la manga, mientras que ahora hay que llevar un baúl y un caballo». Por parte, Gérard Malynes (1586-1641), un mercader inglés experto en cuestiones