El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II
La crisis financiera turca
mercader francés propone entregar toda una ciudad, Bugía;[56] el rey de
Kouko[57] habla de ceder ciertos puertos si se le ayuda contra Argel. En 1607, las galeras de Toscana se lanzan sin dificultad al saqueo de Bona… Suena una nueva época para el norte de África. Estas regiones dejan de vivir al ritmo de Oriente.
La crisis financiera turca
Falta por investigar el modo en que la crisis de los años 1590 a 1593 se enlaza al conjunto de la historia turca. Al lado de causas locales (especialmente en lo que se refiere al norte de África) debió de haber otras generales, puesto que, reprimida aquí y allá, pero persistente en un mal crónico, la vemos aparecer, desaparecer y reaparecer en casi todas las provincias del mundo turco. Por ejemplo, en el Asia Menor, tierra por excelencia de levantamientos y revueltas, y en la misma Constantinopla, donde, después de los incidentes de 1589, los spahis vuelven a rebelarse, en
enero de 1593.[58]
Posiblemente existe una relación entre todo esto y la crisis financiera[II-730]
turca que sigue al año de 1584. Este año,[59] el gobierno turco aborda sus manipulaciones monetarias en gran escala. Sigue en esto, y tal vez movido por las mismas razones, el ejemplo de Persia, que, de golpe y porrazo, devalúa su moneda en 50%. En todo caso, las piezas de oro que los turcos recibían en El Cairo (hechas todavía con oro africano) sobre la base de 43 maidines por un sequín, se les contaban a los soldados, en sus pagas, a razón de 85 maidines, es decir, el doble, lo que indica una devaluación de 50%, equivalente a la persa. Por otra parte, el sequín veneciano, que tenía el mismo valor que el sultanín, pasa, al mismo tiempo, de 60 aspros a 120. Habíase procedido también a refundir aspros, esas pequeñas piezas de plata, que eran la moneda corriente de los países turcos y la moneda por excelencia en las pagas a los soldados, piezas pequeñas que iban mezclándose cada vez más con aleaciones de cobre, al mismo tiempo que, sin duda, se las adelgazaba y
que eran, según las poéticas palabras de un historiador ruso de la época,[60] “ligeras como las hojas del almendro y tan desprovistas de valor como las gotas del rocío”. ¿No responderían a estas emisiones de moneda falsa los disturbios de los spahis en 1590? Una información veneciana que data de este
mismo año[61] demuestra que las manipulaciones con la moneda seguían su curso, por lo menos en lo tocante al tálero (léase la piastra o el grush), que, a comienzos de siglo, valía 40 aspros. El desmoronamiento de la moneda continuó bajo el reinado de Mehmed III (1593-1603), en que el valor del ducado pasó de 120 a 130 y de aquí a 220, mientras el fisco, imperturbablemente, seguía aceptando el ducado al curso antiguo de 110.