El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II

Primera parte. La influencia del medio ambiente

PRIMERA PARTE [I-25]

LA INFLUENCIA DEL MEDIO AMBIENTE

COMO su título indica, la primera parte de este libro se centra en torno de la geografía. Pero es una geografía muy sui generis, atenta especialmente a cuanto concierne a los factores humanos. Y no solo eso: es también un intento de dar con una particular especie de historia.

Aun en el caso de haber contado con datos más numerosos y perfectamente fechados, no nos habríamos podido contentar con una investigación sobre la geografía humana, limitada estrictamente al periodo que va del año 1550 al año 1600, ni siquiera en el caso de haberla emprendido con la falaz intención de llegar a una explicación determinista. Y dado que ni mucho menos disponemos de testimonios completos, y que ni siquiera han sido recogidos sistemáticamente por los historiadores, no nos queda otra posibilidad, si queremos iluminar ese corto instante de la vida mediterránea que va de 1550 a 1600, sino la de interpolar y analizar imágenes, paisajes y realidades de otras épocas, sean anteriores o posteriores; y algunas son tan posteriores, que las hemos sacado del tiempo que estamos viviendo. El resultado de esta acumulación será un marco en el que, a través del tiempo y del espacio, se desarrolla una historia a cámara lenta que permite descubrir rasgos permanentes. En semejante contexto la geografía deja de ser un fin en sí para convertirse en un medio; nos ayuda a recrear las más lentas de las realidades estructurales, a verlo todo en una perspectiva según el punto de

fuga de la duración más larga[1]. También la geografía puede, como la historia, dar respuesta a muchos interrogantes. Y en nuestro caso, nos ayuda a descubrir el movimiento casi imperceptible de la historia, a condición, naturalmente, de que estemos abiertos a sus lecciones y aceptemos sus divisiones y categorías.

El Mediterráneo presenta por lo menos dos rostros. Está compuesto, en primer lugar, de una serie de penínsulas compactas y montañosas, interrumpidas por llanuras esenciales: Italia, la península de los Balcanes, el Asia Menor, el África del Norte y la península ibérica. En segundo lugar, el mar insinúa, entre estos continentes en miniatura, sus vastos espacios, complicados y fragmentados, pues el Mediterráneo, más que una entidad singular, es un complejo de mares. Penínsulas y mares serán las dos especies de ambientes que consideraremos en primer lugar, para, gracias a ellos, establecer las condiciones generales de la vida de los hombres. Pero no bastará con ellos para llegar a saberlo todo.

Por su parte sur el Mediterráneo está muy poco separado del inmenso desierto que se extiende sin pausa del Sahara atlántico al desierto de Gobi, hasta las mismas puertas de Pekín. Del sur de Túnez al sur de Siria el desierto se asoma directamente al mar. Más que un vecino, es un huésped, molesto algunas veces y exigente siempre. El desierto es, pues, uno de los rostros que ofrece el Mediterráneo.

Por su parte norte el Mediterráneo se encuentra con Europa. Esta recibe de él múltiples influencias y, recíprocamente, le afecta con otras igualmente numerosas y a veces decisivas. La Europa del Norte, ese mundo más allá de los olivares, es una realidad con cuya presencia constante cuenta la historia del Mediterráneo. Y el auge de esa Europa, vinculada al Atlántico, será el elemento que decidirá el destino del mar interior en los años finales del siglo XVI.

Los capítulos I, II y III describen la diversidad del mar y trascienden espacialmente sus orillas materiales. ¿Se puede hablar, en estas condiciones, de una unidad física de este mar (capítulo IV, «La unidad física: el clima y la historia») o de una unidad humana necesariamente histórica (capítulo V, «La unidad humana: rutas y ciudades, ciudades y rutas»)? Estas son las etapas que cubre la amplia sección introductoria, la cual se propone dibujar los diferentes rostros y el rostro del Mediterráneo, para así poder comprender mejor, dentro de los límites de lo posible, su destino multicolor.