El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II

III. El alza de los precios

Simón Ruiz[329] [330] ; en 1607, la de Pedro de Malvenda. De modo que los genoveses quedan como únicos dueños del campo: se los detesta y se los desprecia. Y hubieron de soportar completamente solos el ataque, montado por el conde-duque de Olivares, de los financieros portugueses, quienes ya se habían hecho presentes en 1596, se habían visto solicitados en 1607, y ahora, en 1627, habían entrado en combate, en un momento en que ya habían conseguido ocupar una serie de importantes posiciones comerciales en las diversas ciudades de Castilla (y en particular en Sevilla). Su victoria coronará sus anteriores éxitos y marcará un cambio de dirección decisivo en la historia del capitalismo internacional, pero a la vez será el preludio de dificultades sin

cuento con la altiva e implacable Inquisición[331].

 

III. EL ALZA DE LOS PRECIOS

 

El alza de los precios, general en el siglo XVI, ha afectado profundamente a los países mediterráneos, sobre todo a partir de 1570. Desencadena en ellos sus múltiples y habituales consecuencias. La violencia y la duración de esta revolución —que se desborda ampliamente sobre el siglo XVII— han llamado forzosamente la atención de los contemporáneos. Les dan ocasión para reflexionar sobre el complejo problema de la moneda, sobre el nuevo y revolucionario poder de la plata, y hasta sobre el destino general de los hombres y los Estados… Los historiadores, por su parte, han tratado de encontrar el culpable o los culpables, y han creído con frecuencia haber encontrado la respuesta, pero el problema se complica a medida que van apareciendo casi a diario nuevos datos y a medida que la historia económica se está convirtiendo —es evidente— en una disciplina cada vez más científica.

Pese a tantas reservas como ha suscitado[332], continuaré usando, siempre que se presente la ocasión, el término revolución de los precios.

[I-684]

 

FIGURA 42. Los precios del trigo en el Mediterráneo y Europa. Según F. Braudel y F. C. Spooner, tomo IV de la Cambridge Economic History. Utilizando unas 50 curvas del precio del trigo calculado en gramos de plata y en hectolitros, ha sido posible construir —para la totalidad de Europa— la escala de las variaciones del cereal (línea máxima y línea mínima que delimitan la zona en gris), y trazar la media aritmética (línea de puntos) de todos esos precios. Bien entendido que la subida de precios fue de carácter universal todo a lo largo del siglo XVI. Sobre este fondo he superpuesto, en dos gráficos sucesivos con el fin de facilitar la lectura, varias curvas de precios mediterráneos. Nótese la coincidencia de la media aritmética de los precios europeos con la curva de Castilla la Vieja. Todas las demás curvas mediterráneas están muy por encima de la media, por lo menos hasta 1620, y en algunos casos, incluso más tarde. El Mediterráneo, o al menos el Mediterráneo cristiano (puesto que no disponemos de series de precios en lo referente a la parte oriental de este mar, aunque sabemos que eran más bajos), era una zona de pan caro, llegando casi su precio a los niveles superiores. A partir de mediados del siglo XVII los precios mediterráneos se aproximan en mayor grado a la media, pero se debe hacer notar que en general y durante este periodo los precios europeos tendían hacia la convergencia, como lo indica con toda claridad el pronunciado estrechamiento de la zona sombreada. La distancia entre el máximo y el mínimo seguirá disminuyendo a medida que vaya avanzando el siglo XVIII

[I-685]

 

FIGURA 43. Los precios en Brusa, 1489-1633. Debo a Omer Lutfi Barkan estos precios turcos, los cuales confirman que la subida de precios del siglo XVI también ha afectado a Turquía. Los imaretos son fundaciones piadosas donde se da de comer a pobres y estudiantes. Los precios se indican en aspros. Todavía no hemos perdido la esperanza de encontrar en los archivos turcos las series de precios que podrían ser decisivas para el conocimiento de los movimientos generales del mundo mediterráneo. Nótese que estos precios nominales no tienen en cuenta la devaluación del aspro.