El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II

Juan Andrea Doria se niega a combatir contra la armada turca: agosto-septiembre de 1596

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Juan Andrea Doria se niega a combatir contra la armada turca: [II-777]

agosto-septiembre de 1596

 

El año de 1596 fue, como sabemos, el año de la gran crisis turca en los campos de batalla de Hungría, el año de la dura batalla de Kesetzes. No por ello dejaron los turcos, este año, de tomar sus habituales posiciones de guardia en las costas de Grecia. Tanto más cuanto que ahora no tenían que protegerse solamente contra el Occidente cristiano, sino también contra el país albanés, que en estos momentos se agitaba sospechosamente, hervía, intrigaba, tal vez como antaño, a lo largo de un siglo que no se había distinguido allí, ciertamente, por sus periodos de calma. Podemos remitirnos,

a este respecto, a los documentos publicados por Lamansky:[227] Albania parecía estar a punto de sublevarse. En Roma y en Florencia se piensa seriamente en intentar un desembarco en sus costas. Pero Venecia tiene demasiados intereses en este eventual conflicto, tan cercano a sus fronteras; siente demasiados deseos de permanecer neutral, para mezclarse en la aventura o permitir que ésta cobre vuelos. Mientras tanto, los españoles se ven espoleados por el papado, quien desearía verles medir las armas con la

flota turca.[228] Más de 20 años antes, en 1572, Roma no había logrado empalmar a la guerra marítima una guerra continental contra los turcos. En 1596 choca con la imposibilidad de enlazar una guerra marítima a la guerra continental de Hungría. Durante el verano de 1596, Juan Andrea Doria, a quien se le pide directamente que intervenga, se parapetó detrás de sus instrucciones. Viéndose presionado, recurre en apelación a Felipe II, pero en términos bastante elocuentes, pues indican que conoce ya cuáles son las intenciones de su soberano: «A último del pasado escrivi a V. M. Agora[II-778] añado que a los 2 deste llegaron las galeras del Gran Duque y a los 5, las de S. S. Las primeras han venido con las pretensiones que se pueden ver por las copias de las cartas del Gran Duque que me han traydo. Yo avisé luego al presidente deste reyno. No se lo que se resolverá. De lo que hiziere, daré cuenta a V. M. Su Santidad pretende que vaya a buscar al armada enemiga y que pelee con ella, pero siendo ella tan superior de número de galeras y demás de la gente que lleva pudiendo embarcar en sus tierras toda la que se quisiere, no me ha parescido obedescelle en esto. También pretende eche alguna gente en tierra en el Albania por las platicas que tiene en aquella provincia. Hele respondido que no tengo orden de V. M. para ello y que la que tengo es de guardar con estas galeras que se han juntado las costas de la christiandad…