El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II
Fluctuaciones largas
1560); para mí: el [19] primer siglo XVI . Pero sería necesario tener[II-325] confirmación por otras fuentes.
La unidad, la coherente unidad, al menos en ciertos aspectos, de esos años entre 1450 y 1650, requiere, evidentemente, largas explicaciones. Causa o efectos, el hecho es que a lo largo de esos dos siglos se produce un incremento cuantioso y constante de la población, aumento más o menos vivo según regiones y años, pero, por lo que nos es dado observar, jamás ausente. Notemos, sin embargo, que, como ya hemos indicado, el trend ascendente no trae consigo un aumento del nivel de vida. Por lo menos hasta el siglo XVII, las progresiones económicas, siempre en aumento, víctimas de auténticas
“carnicerías sociales”.[20]
Es innegable que la constante presión del alza secular ha estimulado la
aparición de los Estados territoriales y, más tarde, la de los imperios.[21] Y su marcha atrás les va a crear evidentes dificultades. También ha favorecido, pese a todas sus vicisitudes, la formación de una sociedad relativamente abierta. Como ya hemos visto antes, la aristocracia se ve reforzada por la invasión burguesa, favorecida esta última por una secuencia de buenos negocios. Los buenos negocios suponen —al menos cuando se hacen repetidamente— un salto ascendente de la vida económica. Cuando, luego, se produzca la recesión, la sociedad sufrirá un bloqueo; de este bloqueo no podemos ofrecer una cronología aceptable por falta de estudios que nos permitan fijarla.
Fluctuaciones largas
Los historiadores de la economía[22] están bastante de acuerdo en lo que concierne a las oscilaciones largas siguientes: una serie de puntos bajos (1460, 1509, 1539, 1575, 1621) y altas (1483, 1529, 1595, 1650). Estas fechas tienen una precisión que, como mucho, puede variar en un año o dos. De modo que hubo cuatro mareas sucesivas, todas ellas con su flujo y reflujo, durando la primera 49 años; la segunda, 30; la tercera, 36, y la última, 46. Esta aparente regularidad oculta el hecho de que las fases ascendente y descendente de la tercera marea (1539-1575) no han tenido la claridad de las[II-326] otras. Los años de la mitad del auténtico siglo XVI (1500-1600) se ven marcados por una pausa cuyos efectos han repercutido —aunque sólo con brevedad— en España (de 1550 a 1559-1562, si tomamos a Sevilla como