El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II
A. Las grandes publicaciones documentales
Para abreviar, nos hemos limitado a las grandes publicaciones de documentos (primera sección, A); a los libros y estudios que han servido para la organización de esta obra, y que son como los pilares y contrafuertes de su arquitectura (segunda sección, B), y a la lista alfabética de los libros citados en las notas o en el texto de esta obra (tercera sección, C).
A. LAS GRANDES PUBLICACIONES DOCUMENTALES
LAS GRANDES COLECCIONES: Cada país relacionado directa o indirectamente con el Mediterráneo posee sus grandes colecciones documentales referentes al siglo XVI, que interesan más o menos a nuestra investigación.
La más notable, por su amplitud y la inteligente concisión de su edición, es el Calendar of State Papers.
La monumental Colección de documentos inéditos para la Historia de España (siglas: CODOIN), 112 vols, en 8º, es la más rica de nuestras fuentes impresas. Desde 1930-1931 contamos, gracias a Julián Paz, con un magnífico catálogo de la colección, en dos volúmenes, Catálogo de la colección..., t. I, Madrid, 1930, 728 pp., en 8º; t. II, Madrid, 1931, 870 pp., en 8º; con índice de personas, topográfico y de materias. La sustancia de esta obra ha sido analizada sistemáticamente en el valioso manual bibliográfico de R. Sánchez Alonso, Fuentes de la historia española e hispanoamericana, que debe consultarse en su segunda edición de 1927, o en la tercera de 1946. Por su parte, Italia nos ofrece la no menos monumental colección de Albèri,[II-827] Relazioni degli ambasciatori veneti al senato. Tan a menudo ha sido corregida por los historiadores en lo que respecta a los datos del siglo XVI, que existe la injusta tendencia a menospreciar sus positivas riquezas. Sin embargo, es peligroso creer a pie juntillas a los venecianos, que, según se ha dicho, figuran entre los mejores —si es que no son los mejores de todos— conocedores de hombres del siglo. A los dispacci podemos darles mayor crédito, pero las relazioni son simples discursos, con las fallas y debilidades propias de este género literario, y a menudo basadas en observaciones de los oradores precedentes… Estas críticas son fáciles de formular; pero, aunque no siempre sean justas, no hay que desecharlas por sistema. Esta vez sí tenemos razones para quejarnos sin reservas de la incomodidad de la colección, mal enumerada y desprovista de un buen índice. Hay uno, es cierto, en lo que se refiere a la historia económica de Italia: el sucinto libro de A. Pino Branca, La vita economica degli stati italiani nei secoli XVI, XVII, XVIII, secondo le relazioni degli ambasciatori veneti, Catania, 1938, en 16º, 515 pp.
La Collection de documents inédits sur l’histoire de France está representada, en cuanto al Mediterráneo de 1550 a 1600, por importantes volúmenes y, sobre todo, por la magnífica publicación de E. Charrière, Négotiations de la France dans le Levant, París, 1840-1860, 4 vols., en 4º; por el trabajo no menos clásico de A. Desjardins, Négotiations diplomatiques de la France avec Toscane, París, 1859-1886, 6 vols., en 4º; por los Papiers d’État du Cardinal Granvelle, París, 1842-1852, 9 vols., en 4º, útiles en todos sentidos, así como por las Lettres de Catherine de Médicis, 10 vols., en 4º, París, 1880-1895, ed. por H. de la Ferrière.
De Bélgica —la región de los Países Bajos que permaneció fiel a Felipe II y, por ende, a la Iglesia romana— proceden las publicaciones de L. P. Gachard, Correspondance de Philippe II sur les affaires des Pays-Bas (hasta 1577), 5 vols., en 4º, 1848-1879; Correspondance de Marguerite d’Autriche avec Philippe II (1559-1565), 1867-1881, 3 vols., en 4º (hay una continuación reciente de J. S. Theissen); finalmente, de Edmond Poullet y Charles Piot, los 12 vols, en 4º de la Correspondance du Cardinal Granvelle, 1566-1586, 1877-1896. Estas grandes publicaciones interesan indirectamente a nuestro tema.
En lengua alemana, debemos citar cuatro publicaciones: la del historiador checo J. Susta, Die römische Kurie und das Konzil von Trient unter Pius IV, 4 vols., en 8º, Viena, 1904-1914; la de G. Turba, Venetianische Depeschen von[II-828] Kaiserhofe; la rica colección de los Nunciatur Berichte aus Deutschland, y, por último, la de Lanz, la clásica correspondencia de Carlos V, Correspondenz des Kaisers Karls V, III, 1555-1556, XX + 712 pp., en 8º.
La más útil de las publicaciones portuguesas es la del Archivo diplomatico portuguez, cuyos 10 volúmenes en 4º incluyen la correspondencia de los embajadores portugueses en Roma con su gobierno, de 1550 a 1580.
OTRAS PUBLICACIONES DE DOCUMENTOS DIPLOMÁTICOS: Junto con estas grandes empresas, o, a menudo, llenando sus lagunas, se ha llevado a cabo un inmenso trabajo para poner al día la documentación diplomática. Ahí están, mejor clasificados que otros, mejor caligrafiados también, esperando a que se interese por ellos algún editor benévolo. Una buena «historia» de Bélgica pretende que un acucioso editor de textos del siglo pasado se contente con enviar los propios documentos de los archivos a la imprenta. Añadamos que, desde hace 50 o 100 años, y aún más, la historia se ha empeñado en llevar a cabo esta tarea, cuyos resultados marcan, desde 1850 hasta nuestros días, toda una época de la historiografía.
En España, los eruditos han publicado mucho, basándose en las relaciones de la Península con la curia romana, un tanto postergadas, en la Colección de documentos inéditos. Ricardo de Hinojosa ha llegado a publicar el primer tomo de su obra Los despachos de la diplomacia pontifical en España, en 1896. Por el contrario, debemos al P. Luciano Serrano cuatro magníficos volúmenes: Correspondencia diplomática entre España y la Santa Sede durante el Pontificado de Pío V, Madrid, 1914, donde figuran, a la vez, como el título lo indica, la correspondencia de los nuncios en España y la de los embajadores españoles en Roma. En otro sector, el de las relaciones con los Habsburgo de Viena, tenemos, además de lo publicado por la CODOIN. La correspondencia inédita de Guillén de San Clemente, embajador en Alemania, sobre la intervención de España en los successos de Polonia y de Hungría (1581-1608), ed. por el marqués de Ayerbé, Zaragoza, 1892. La contribución española más importante es, sin duda, la publicación por la Real Academia de la Historia de la correspondencia diplomática entre Francia y España (según los documentos de la serie K, restituida por el gobierno francés en 1943) bajo el título de: Negociaciones con Francia. 9 vols, publicados (1950-1955), de 1559 al 21 de octubre de 1567.
En Italia sólo existen publicaciones parciales: G. Berchet, La Repubblica[II-829] di Venezia e la Persia, Turín, 1865; del mismo autor, Relazioni dei consoli veneti nella Soria, 1886. Una excelente contribución: La lega di Lepanto nel carteggio di Luys de Torres, ed. por A. Dragonetti de Torres, Turín, 1931; Mario Brunetti y Eligio Vitale, Corrispondenza da Madrid di Leonardo Donà 1570-1573. Venecia, Roma, 1963, 2 vols., en 4º.
Sobre la diplomacia ragusina, Die Depeschen des Francesco Gondola Gesandten der Republik Ragusa bei Pius V. und Gregor XIII, 1570-1573. 159 pp., en 8º, Viena, 1909.
En lengua alemana, la vieja obra de Matthias Koch, Quellen zur Geschichte des Kaisers Maximilian II, Leipzig, 2 vols., 1857; la de Viktor Bibl, Familien Korrespondenz Maximilians II, y la de Dollinger, Dokumente zur Geschichte Karls V. Philippe II. und ihren Zeit, Ratisbona, 1862, XVI, 656 pp., en 8º.
Para las tan conocidas cartas de Busbec, embajador imperial ante Solimán, he utilizado, por no tener a mano otra, la edición francesa, Lettres du Baron du Busbec, ed. por el abate Foy, París, 1748, 3 vols., en 12º.
Entre los trabajos belgas, merece señalarse el tomo I de la Correspondance de la Cour d’Espagne sur les affaires des Pays-Bas. 1596-1621, Bruselas, 1923, ed. por Lonchay y Cuvellier, gr. en 4º, y la Correspondance d’Ottavio Mirto Frangipani, premier nonce de Flandre (1596-1606), 2 vols. ed. (1596-1598), I, 1924, por L. Van der Essen, II, 1932, por Armand Louant.
En Francia es donde contamos con publicaciones más abundantes y, con mucho, las más importantes a este respecto, por la calidad, por el número de las publicaciones y por el valor que para el Mediterráneo tiene la posición de Francia. Podemos afirmar también, sin patriotería, que los embajadores — gente de Iglesia, y luego gente de espada— que Francia mandaba al exterior comprendían y se informaban pronto de las cosas, y eran, por lo general, hombres ágiles y juiciosos. Un Fourquevaux en España, a pesar de que no era de los más brillantes, actuaba como un informador a la altura de sus colegas y rivales de Italia. Entre las publicaciones dignas de mención: Alexandre Teulet, Relations politiques de la France et de l’Espagne avec l’Écosse au XVe siècle, 5 vol., en 8º, París, 1862 (para el periodo de 1515 a 1588), obra orientada particularmente hacia el norte y que es sólo parcialmente útil para nuestro estudio; la Correspondance politique de MM. de Castillon et de Marillac, ambassadeurs de France en Angleterre (1537-1542), París, 1885, ed. por Jean Kaulek, y la Correspondance politique d’Odet de Selve,[II-830] embajador de Francia en Inglaterra (1546-1549), ed. por Germain Lefèvre-Pontalis, París, 1888; Ambassades de MM. de Noailles en Angleterre, ed. por el abate Vertot, París, 1763, 5 vols.; la Correspondance de la Mhote Fénelon, ambassadeur de France en Angleterre de 1568 à 1575, 7 vols., París y Londres, 1838-1840 (bajo la dirección de Charles Puzton Cooper); la Mission de Jean de Thumery, sieur de Boissise, 1598-1602 (en Inglaterra), ed. por P. Laffleur de Kermaingant, París, 1886 (proporciona más de un detalle preciso sobre la política general). Más directamente relacionado con nuestro tema, Jean Nicot, ambassadeur de France en Portugal au XVIe siècle. Sa correspondance diplomatique inédite, ed. por Edmond Falgairolle, París, 1897, y muy dentro del tema, la Correspondance de Babeu de la Bourdaisière, évêque d’Angoulême, depuis Cardinal, ambassadeur de France à Rome, ed. por Henri et Loriquet, París, 1859. Dominique du Gabre, trésorier des armées à Ferrare (1552-1554), ambassadeur de France à Venise (1555-1557); correspondance politique, París, 1905, ed. por A. Vitalis; Ambassade en Espagne de Jean Ébrard, seigneur de Saint-Sulpice, ed. por E. Cabié, Albi, 1903, 472 pp., en 8 (la publicación no es perfecta). Dépêches de M. de Fourquevaux, ambassadeur du roi Charles IX en Espagne 1565-1572, 3 vols., en 8º, París, 1896-1904, ed. por C. Douais, y las Lettres de Charles IX à M. de Fourquevaux, 1565-1572, París, 1897, ed. por el mismo autor. Estas dos publicaciones son excelentes, como la de los Dépêches diplomatiques de M. de Longlée, residente de Francia en España, 1582-1590, de Albert Mousset, París, 1912, un volumen en 8º. Y aún hay que añadir tres breves publicaciones: Lettres inédites du roi Henri IV à Monsieur de Villiers, ambassadeur à Venise, 1601, ed. por Eugène Halphen, París, 1887, 60 pp., en 8º; Lettres à M. de Sillery, ambassadeur à Rome, del 1 de abril al 27 de junio de 1601, 1866, en 8º, 115 pp., ed. por Eugène Halphen, y Lettres de Henri IV au comte de la Rochepot, ambassadeur en Espagne, 1600-1601, ed. por P. Laffleur de Kermaingant, París, 1889, 117 pp., en 8º. Bastan para introducirse en un nuevo clima francés —el del reinado de Enrique IV—, que nuestro estudio apenas aborda. Para cerrar este balance de los trabajos franceses citemos la Correspondance du Cardinal François de Tournon, París, 1946, edit. por Michel François, en el punto de coincidencia de las historias política y diplomática y que, en sus partes IV, V y VI, pp. 249-255, se refiere directamente a la época y al tema de nuestro trabajo. No me ha sido posible incorporar al texto ya elaborado de los capítulos I (primera parte) y I (tercera parte) todas las referencias útiles de esta bella publicación,[II-831] los complementos y las rectificaciones que me ha sugerido: p. 318, 15 de mayo de 1556, estado deplorable de las costumbres e ignorancia del clero corso; pp. 277-281: la conclusión de la tregua con Julio III, el 29 de abril de 1552, a la que se adhirió Carlos V el 15 de mayo por la tarde, liberó las fuerzas francesas comprometidas en Parma, y explica el desenlace del asunto de Siena el 26 de julio de 1552. Franceses e imperiales se hallaban entonces a la caza de posiciones eficaces en el campo italiano: «El éxito de la empresa de Siena acrecentó singularmente el prestigio del rey en Italia y el Papa y la señoría de Venecia se congratulan de modo particular», dice una carta del cardenal, agosto de 1552, p. 281. Lo que decidió la expedición de Córcega en 1553 fue seguramente una cuestión de prestigio. Miguel François adopta a propósito de esta operación «inoportuna» (289, n. 1) la explicación que ya había dado en su memoria: Albisse del Bene, surintendant des finances français en Italie, 1551-1556 (B. de l’Ec. des Chartes, 1933), y que revela la actuación del cardenal Ferrara, quien adelantó de su fortuna personal el dinero necesario para la expedición. ¿Intervención no oportuna? El debate se halla abierto. Muchos detalles y notas sobre la cuestión de Siena permiten discernir la política de los sobrinos de Pablo IV y la atmósfera de Roma en tiempos «poco razonables» de aquel papa, mejor de lo que yo lo hago. Señalo, sobre todo, después de 1559, el sorprendente cambio del cardenal de Tournon o, mejor dicho, su testimonio sobre el sorprendente cambio del clima francés. Comenzaba otra era. Examínese la vehemente carta del cardenal al rey, de 14 de junio de 1559 (p. 397), contra la «agresividad» de los herejes de Francia, palabra que repite el mismo día (p. 398) en su carta al condestable; o la carta «colaboracionista» a Felipe II (31 de enero de 1561), pp. 426-427… Finalmente, en la p. 373, una excelente observación sobre Venecia (17 de septiembre de 1558) y sobre su política de la bilancia: los venecianos querían la paz «por temor a que el Victorioso saliera demasiado fortalecido». Desde 1949, la única publicación importante —todavía en su momento inicial— es la concerniente a las Acta Nuntiaturae Gallicae, editadas por la Universidad Gregoriana y la Escuela Francesa de Roma. Hasta el momento han aparecido: Correspondance des nonces en France Carpi et Ferreiro (1535-1540), ed. por J. Lestocquoy, 1961; Girolamo Ragazzoni, évêque de Bergame, nonce en France. Correspondance de sa nonciature, 1583-1586, editado por Pierre Blet, 1962.
PUBLICACIONES DE DOCUMENTOS AL MARGEN DE LA HISTORIA DIPLOMÁTICA: Las[II-832] indicaciones precedentes ponen de manifiesto el enorme esfuerzo realizado en el plano de la historia diplomática. En otros planos, los resultados distan de ser brillantes. Apreciables en lo que se refiere a la historia política o a la biografía de los grandes personajes, apenas existen, por el contrario, en lo tocante a la vida económico-social y cultural, o a la historia de las técnicas. En este terreno, nada se ha hecho, prácticamente.
1º En cuanto a Portugal, debemos mencionar, sin embargo, la Historia trágico-marítima, de Bernardo Gomes de Brito, 1ª ed., Lisboa, 2 vols., 1735-1736, 2ª ed., 1904-1909, 12 vols. (B. N., uo A 18.199, 40), aunque interese, sobre todo, a los océanos Atlántico e Índico. Pero los océanos gobernaron la vida del mar interior.
2º En cuanto a España, la vieja y preciosa edición de la Nueva Recopilación de las leyes; la colección de las Actas de las Cortes de Castilla. 1563-1623. 39 vols., Madrid, 1861-1915, completadas, en lo referente al periodo anterior a 1563, por el tomo V de las Cortes de los antiguos reinos de León y Castilla; la colección, que hemos utilizado poco, de los Documentos inéditos para la historia de Aragón; la preciosa colección de los Libros raros o curiosos, t. XIX, Tres relaciones históricas (Gibraltar, los Gelves, Alcazarquivir, 1540, 1560, 1578), Madrid 1889, en 16º, t. XVIII; Cartas y avisos dirigidos a D. J. de Zúñiga, virrey de Nápoles en 1581. Madrid, 1887, en 16º. Los dos volúmenes de cartas inéditas de Gachard, Retraite et mort de Charles Quint au monastère de Yuste, 2 vols., en 8º Bruselas 1854-1855, se refieren casi a lo mismo que la cita anterior, así como la publicación, también de Gachard, de las Lettres de Philippe II à ses filles les infantes Isabelle et Catherine, écrites pendant son voyage au Portugal, 1581-1583, París, 1884, excelente material para abogar en favor del Rey Prudente.
He utilizado mucho dos publicaciones de historia regional: una relativa a Aragón, de Carlos Riba y García, El Consejo Supremo de Aragón en el reinado de Felipe II, Madrid, 1914, publicación basada en el fondo español del Museo Británico, y los tomos II y III (los únicos que poseo) de la reedición por Darío de Areitio del clásico Fidel de Sagarminaga, El gobierno y el régimen foral del señorío de Vizcaya, t. II, 1577-1589, Bilbao, 1932, t. III, 1590-1596, Bilbao, 1934.
He utilizado igualmente la dispersa y amplia colección, no digamos que de documentos políticos y económicos, pero de indudable interés económico[II-833] y político, de Larruga, Memorias políticas y económicas sobre los frutos, comercio, fábricas y minas de España, 45 vols., en 4º, Madrid, 1745.
Las mejores contribuciones son, además:
a) La publicación, iniciada con motivo del IV centenario del nacimiento de Felipe II (1927), de una nueva colección de documentos inéditos consagrados a su reinado (el programa, como todos los programas, es difícil de cumplir y está destinado a no cumplirse, en Boletín de la Comisión de Monumentos históricos y artísticos de la provincia de Valladolid, I, 2 julio-septiembre de 1925). Bajo el título de Archivo Histórico Español, la colección se llama como la CODOIN. Se han publicado el tomo I, sobre el Concilio de Trento (1530-1552); el tomo II, sobre la Armada Invencible (1587-1589), XV+488 pp., 1929, ed. por G. P. Enrique Herrera Oria, Consultas del Consejo de Estado, 1930, ed. por Mariano Alcocer, pero nada he podido saber sobre los volúmenes anunciados: Portugal; Expediciones a Levante, Lepanto, Moriscos, etcétera. Debemos a Jaime Salvá La Orden de Malta y las acciones españolas contra los turcos y berberiscos en los siglos XVI y XVII, 1944, 448, pp. en 4º (¿Se trata de la misma colección?)
b) Las relaciones topográficas (es decir, las investigaciones practicadas por orden de Felipe II en los pueblos de España; las circulares impresas que se deberían cumplir se enviaron en 1575 y 1578) se conservan —al menos lo que subsiste de ellas— en El Escorial. Se dice que estos preciosos documentos han desaparecido con motivo de la guerra civil. Existe un catálogo del padre agustino Miguélez, Las relaciones histórico-geográficas de los pueblos de España hechas por orden de Felipe II, Madrid, 1915, 100 pp. en 4º; una visión de conjunto, Ortega Rubio, Relaciones topográficas de España. Lo más interesante de ellas escogido…, Madrid, 1918, VIII-710 pp. Finalmente, según mis informes, dos publicaciones parciales sobre la diócesis de Cuenca y la provincia de Guadalajara: Relaciones topográficas de España. Relaciones de pueblos que pertenecen hoy a la provincia de Guadalajara, ed. por Juan Catalina García y Manuel Pérez Villamil, Madrid, 1905-1915, 7 vols. (ts. XLI a XLVII del Memorial Histórico Español). Este precioso documento se encuentra en la Biblioteca de la Sorbona, Relaciones de pueblos de la diócesis de Cuenca, hechas por orden de Felipe II, ed. por el P. J. Zarco Cuevas, Cuenca, 1925, 2 vols. Merecen señalarse las notables publicaciones de Carmelo Viñas y Ramón Paz, Relaciones de los pueblos de España ordenadas por Felipe II: Provincia de Madrid, 2 vol., 1949; Provincia de Toledo, 3 vol. 1951-1963; Noël Salomon, La campagne de[II-834] Nouvelle Castille à la fin du XVIe Siècle d’aprés les Relaciones topográficas, 1964, resume la cuestión.
3º Para lo referente al norte de África, señalaremos la vasta Collection des Sources inédites de l’histoire du Maroc, orientada hacia el Atlántico o que apenas alcanza hasta el año 1550; sobre los presidios españoles de las costas del Mediterráneo, la publicación ya citada de La Primaudaie se detiene en 1564; la publicación de los archivos del Consulado francés de Túnez, por Pierre Granchamp, La France en Tunisie à la fin du XVIe siècle, 1582-1600, Túnez, 1920, es la más importante de las contribuciones norafricanas a la historia del Mediterráneo; el tomo VI (1551-1575) de la Histoire d’Oran, del general Didier, Orán, 1929, no se puede utilizar sino por los que ya conocen las fuentes publicadas por el autor.
4º De la enorme masa de las publicaciones sobre Italia, citaremos: Marco Formentini, Rivista storica della dominazioni spagnola sul ducato di Milano colla pubblicazione di 500 e più documenti ufficiali inediti, Milán, 1872, 84 pp., en 8º; Vladimir Lamansky, Secrets d’État de Venise, documents extraits notices et études, San Petersburgo, 1884, 834 + 96 + 64 pp., en 8º, es un relato de un interés excepcional; igualmente sobre Nápoles el volumen de documentos diversos del tomo IX del Archivio storico italiano, Florencia, 1846, 686 pp., en 8º. Los documentos de historia social son bastante raros para destacar la publicación de Nino Cortese, Feudi e Feudatari napoletani della prima metà del Cinquecento (según documentos de Simancas), Nápoles, 1931, XXIV + 238 pp., en 8º. Se deben tomar en cuenta múltiples publicaciones relativas a Sicilia: Corrispondenza particolare di Carlo d’Aragona, Presidente del Regno, con Filipo II (Doc. per servire alla storia di Sicilia, 1ª Serie, II), ed. por S. V. Bozzo y G. Salvo Cozzo, 1879, e ibid., 4ª Serie IV, Le fortificazioni di Palermo nel secolo XVI. Relazione delle cose di Sicilia fatta da D. Ferdinando Gonzaga all’imperatore Carlo V (1546), 1896.
5º En Francia, el gran resumen de M. Pardessus, Collection des lois maritimes antérieures au XVIIIe siècle, París, 1837, 6 vols., continúa siendo un excelente útil de trabajo.
6º Sobre los documentos balcánicos, egipcios, sirios y turcos (también hay textos turcos, una bibliografía y revistas turcas), no me ha sido posible reunir más que unos cuantos títulos. N. Iorga, Ospiti Romeni in Venezia, 1570-1610, en 8º, Bucarest, 1932, hubiera hecho mejor publicando los documentos que tenía a mano que presentándolos en forma de un resumen[II-835] que mutila las cartas utilizadas.
7º He consultado con gran provecho las magníficas colecciones de los viajes de Hakluyt, The principal navigations, voiages, traffiques and discoveries of the English Nation, 3 vols., en 4º, 204, 808 pp., Londres, 1598, 1599 y 1600 (mis citas se refieren a esta edición), y de John Harris, Navigatium atque itinerantium bibliotheca, 2 vols., en fo., XVI + 1056 pp., Londres, 1745.
8º Las grandes publicaciones de documentos económicos relativos al siglo XVI se refieren, sobre todo, a los países del norte Amberes y Augsburgo. Sobre Amberes, hemos sacado partido de las discutibles pero preciosas publicaciones de Denucé. Sobre Augsburgo, hemos seguido las publicaciones relativas a los Fugger. Las más interesantes para nuestro objeto, acerca de comienzos de siglo, son las obras de Aloys Schulte, Die Fugger in Rom, 2 vols., en 8º, Leipzig, 1904, Weitnauer, Venetianischer Handel der Fugger, 1931. Johannes Kleinpaul, Die Fuggerzeitungen 1568-1605, Leipzig, 1921 (publicación mala, según dicen los expertos). Sobre el origen y significación de estos documentos de la Biblioteca Nacional de Viena, v. M. A. H. Fitzler, Die Entstehung der sogenannten Fuggerzeitungen in der Wiener Nationalbibliothek, Viena, Rohrer, 1937, 81 pp., en 8º; sobre el valor económico de estas gacetas de los Fugger, Kemper, Die wirtschafliche Berichterstattung in den sogenannten Fuggerzeitungen, Múnich, 1936. Existe una traducción inglesa, Fugger Newa-letters 1568-1605, 2 vols., Londres, 1924 y 1926, el t. 1 editado por Victor von Klarwill y Paulinè de Chary, el II por L. S. R. Byrne.