El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II

Los tschiftliks

judíos y griegos.[123] Estos hombres tardarán muy poco en tener Turquía a su merced: la economía monetaria y la inflación los colocan en los puestos de mando. No es sorprendente que en tales condiciones deje de funcionar el antiguo sistema militar de los sipahis; lo extraño sería que ocurriese lo contrario. Eluden la prestación militar y neutralizan los controles que ordena el gobierno central.

A este respecto resulta muy explícito el testimonio de Aini Ali, intendente

de las finanzas del sultán Ahmed:[124] “Actualmente, la mayoría de los señores feudales [escribe] se eximen a sí mismos de sus obligaciones militares, de modo que cuando se requiere, en campaña, la prestación militar, ocurre que de un total de diez timars no se presenta un solo hombre”. El espíritu caballeresco que había dado solidez a esta institución había dejado de existir. Koci Beg, nativo de Coriza, en el sur de Albania, da fe de esto en sus

escritos publicados en 1630.[125] Pero ya antes de esta fecha, en 1596, Mallah

Hassan Elkjadi, un oscuro bosnio, había lanzado un grito[126] de alarma muy

similar. Hasta a los mismos extranjeros les resulta evidente la decadencia.[127] En el siglo XVII, los sipahis abandonan sus moradas campestres y se instalan en las ciudades. Es en esta época cuando la familia albanesa de los Toptani deja el castillo fortaleza de Krujë, por la ciudad abierta, y rodeada de jardines,

de Tirana.[128] Esta migración hacia las ciudades es un signo evidente, entre otros varios, de la formación de una aristocracia con fuertes raíces locales, que mira con confianza su futuro.

 

Los tschiftliks

De acuerdo con las investigaciones de Richard Busch Zantner, en el siglo

XVII [129] [130] se produce otro cambio no menos importante. Los eruditos han

acogido su estimulante libro con muchas reservas. Pero ¿es justa esta actitud de los eruditos? Busch Zantner, es cierto, está muy influido por la literatura y el ejemplo de las reformas agrarias que siguen a la primera Guerra Mundial, por las obras yugoslavas de Franges y de Iusic, pero ¿es esto necesariamente un defecto? Se le reprocha también su terminología imprecisa, pero eso es algo que a mí me parece inevitable. Cuando un historiador occidental aborda el mundo del Este, todas las palabras de que dispone se convierten en ambiguas y las definiciones del pasado (por ejemplo la categórica oposición que establece Ch. Beckers entre feudo turco y feudo occidental) o las explicaciones generales (como las de J. Cvijić) no son de ningún modo el mejor punto de partida. El creciente uso de fuentes turcas originales obliga a una profunda revisión de nuestras ideas acerca de los problemas de la historia turca.

Desde esta perspectiva parece probable que el tschiftlik represente un nuevo e importante fenómeno. En su origen la palabra debió seguramente

designar la superficie que un arado puede levantar en un día[131] (y equivale a la palabra bizantina zeugarion, a las alemanas Morgen o Joch y a las francesas jour o journal empleadas en algunas regiones de Francia). Y, con toda evidencia, designó más adelante la propiedad privada, tanto la de los campesinos (raia tschiftlik) como la de los grandes señores (hassa tschiftlik) y, por último, la gran propiedad moderna, una especie de plantación colonial o Gutsherrschaft. No podemos explicar adecuadamente esta evolución, pero

sabemos que, desde 1609-1610,[132] la palabra se utiliza con este sentido.

La existencia de estas propiedades, tiránicamente organizadas, pero modernas en el aspecto productivo, nos obliga a tener en cuenta, en el proceso evolutivo de la nobleza turca, otros factores, además de los sociales y políticos. Por otra parte, tampoco ha sido todo deterioro y destrucción, como las pesimistas relaciones de los cronistas nos podrían hacer creer. Estas propiedades evocan las productivas plantaciones coloniales o los hermosos

dominios de la Ostelbien[133] o de Polonia. La casa del amo se alza en el centro, y está construida en piedra como las de la llanura sudalbanesa de Coriza. Tiene aspecto de torre: se parece mucho a la kula, la casa-fortaleza,

siempre de varios pisos,[134] y se levanta por encima de los miserables chamizos de arcilla de los campesinos. Por lo general, los tschiftliks benefician las hondonadas de las llanuras; por ejemplo las ciénagas entre

Larisa y Volo, las orillas fangosas del lago Jezero[135] o los húmedos valles de los ríos. Era una especie de agricultura conquistadora. Los tschiftliks producen sobre todo cereales. Y el trigo, en Turquía, como en las provincias danubianas o en Polonia, cuando se integra en un vasto comercio de exportación, crea ya desde el primer momento las condiciones que llevan a