El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II
¿Lucha de clases?
el 16 de marzo [210] al faro solito del palagio del Podestá ), se aprovecha la ocasión para denigrarlo diciendo que el bandido si lasció vilmente far
prigione, [211] sin ofrecer resistencia alguna. Estas pasiones consignadas por escrito, la crueldad de lo que se hace y cómo se reprime, son el testimonio más fehaciente de la autenticidad de los hechos narrados, y los convierten en significativos episodios de la interminable revolución larvada que marca la totalidad de los siglos XVI y XVII.
¿Lucha de clases?
¿Se trata de una lucha de clases? Creo que Boris Porchnev,[212] el admirable historiador de las agitaciones populares de la Francia del siglo XVII, no dudaría un solo instante en usar esta expresión. Después de todo, los[II-116] historiadores hemos estado constantemente empleando términos forjados por nosotros mismos: feudalismo, burguesía, capitalismo…, sin tener siempre en cuenta el exacto significado de las diferentes realidades que designan a lo largo de los siglos. Es una cuestión de terminología. Si por lucha de clases entendemos, sin más, las venganzas fratricidas, las mentiras y las pseudojusticias, no hay nada que nos impida el uso de semejante expresión, que en este caso valdrá lo mismo que la de tensiones sociales que nos sugieren los sociólogos. Pero, si el término implica, como yo creo, una cierta toma de conciencia, el historiador deberá recordar que está contemplando una época pasada con ojos del siglo XX, y que los hombres del XVI estaban muy lejos de la conciencia lúcida que hoy se tiene sobre esta cuestión.
El fichero de los ejemplos anotados por un solo historiador en el curso de sus investigaciones personales proporciona un material forzosamente insuficiente; solamente he encontrado algunos destellos de conciencia de clase en el periodo correspondiente a la primera mitad del siglo XVI. Un ejemplo de ello lo tenemos en las sorprendentes palabras de Bayardo (del
Loyal Serviteur [213] ) ante los muros de la sitiada Padua, en 1509; otro, en octubre de 1525, en el Friuli, contaminado por la revuelta de los campesinos alemanes: hay una relación que habla de los nobeli tomando las armas contra
li villani;[214] otro más, en diciembre de 1528: unos campesinos de los alrededores de Aquila, en los Abruzos, que, muertos de hambre y de rabia, intentan alzarse contra los “traidores” y los “tiranos” al grito de ¡Viva la povertà!, sin estar por lo demás muy seguros (según la sospechosa explicación del cronista) de quiénes eran exactamente los tiranos a los que