El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II

Capítulo VIII. A modo de conclusión: coyuntura y coyunturas

CAPÍTULO VIII [II-320]

A MODO DE CONCLUSIÓN: COYUNTURA Y

COYUNTURAS

 

AL HABLAR de coyuntura después de una serie de capítulos consagrados a la vida económica, política, cultural y belicosa del Mediterráneo, no es mi intención cerrar el tema con un balance recapitulativo, sino abrir nuevas direcciones a la investigación y sugerir algunas explicaciones nuevas.

A lo largo de las páginas precedentes se le ha recordado constantemente al lector la interrelación que existe entre movimiento y semiinmovilidad en la historia. Pero si ahora estrechamos el campo de observación hasta enfocar únicamente el elemento del cambio, del movimiento, la escena se altera de modo dramático: se puede encontrar un paralelo matemático en la transición, por eliminación de una dimensión, de una geometría de los volúmenes, del espacio, a una geometría plana (que inevitablemente habrá de ser más simple). En este caso nos encontramos ante una narración de la historia, con su contenido episódico, sus periodos, sus crisis, sus fases, sus años decisivos, su patetismo y sus explicaciones cómodas, aunque muchas veces falaces. Sucede que la coyuntura económica, la más obvia y mejor conocida de las que tenemos que considerar, se impone muy rápidamente a todas las otras, aplastándolas bajo su propia terminología y categorías. Un neomaterialismo nos está ofreciendo sus servicios. ¿Es o no lícito recurrir a él?

 

Unas palabras de advertencia

 

Nuestro problema consiste ahora en imaginar y localizar las correlaciones entre los ritmos de la vida material y las otras fluctuaciones, tan diversas, de la vida de los hombres. Pues no hay una sino unas coyunturas, historias que se superponen al tiempo que se desarrollan simultáneamente. Sería demasiado simple y demasiado perfecto poderlas reducir todas ellas a un ritmo dominante. Pero ¿hasta qué punto existe ese ritmo? No nos podemos limitar a aceptar una simple coyuntura económica, con sus imperativos y sus[II-321] consecuencias lógicas. Simiand reconoce un mínimo de dos cuando habla de las mareas que a su movimiento superponen el de las olas propias. Pero la realidad no es nunca tan simple como esta imagen relativamente clara. En este universo de movimientos vibratorios que la economía acepta, el experto puede individuar, sin dificultad, decenas y decenas de movimientos que se distinguen unos de otros según su longitud temporal: el movimiento secular (el trend), “el más largo de los movimientos largos”; las coyunturas largas (los ciclos de 50 años de Kondratieff, ciclos dobles o hiperciclos, los