El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II
El oro sudanés en África del Norte
[I-627]
FIGURA 39. El oro contra la plata. Esta gráfica aparece en el tomo IV de la Cambridge Economic History (contribución de F. Braudel y F. C. Spooner). La media europea de la ratio metálica (relación oro-plata) no interrumpe su proceso de deteriorización general hasta comienzos del siglo XVIII, como indica la línea que limita la zona gris de la gráfica. Las variaciones entre las diferentes cotizaciones hay que verlas en relación con esta línea media (Europa); en la primera gráfica, la que hace referencia a Roma y Ragusa (pocos datos y dispersos), en la segunda se trata de Valencia y Castilla la Nueva, y de Austria en la tercera. Estas diferencias de nivel, sean espontáneas o provocadas, traían consigo movimientos de moneda, oro o plata según los casos. Nótese la fuerte subida del oro en el siglo XVII.
El oro sudanés en África del Norte [I-628]
Abramos un paréntesis. No sabemos exactamente lo que ha podido ocurrir en África del Norte durante los años cruciales de 1520-1540, ni cuáles han podido ser las causas exactas de la crisis de los tráficos entre Occidente y
Berbería. La irrupción española[72] (toma de Orán en 1509, de Trípoli en 1510
y de Tremecén en 1518)[73] se puede considerar como un posible factor. Y una causa todavía más convincente la podemos encontrar en ese impulso de reconquista islámica que, procedente de Turquía y Egipto, impide que el Magreb pueda convertirse, lo que entonces era realmente posible, en un
mercado europeo[74]. En cualquier caso, si las exportaciones de oro al Mediterráneo occidental se pueden considerar como prácticamente
suprimidas[75], el oro del Sudán continuará alimentando a las ciudades del norte de África, particularmente una vez que se restablece allí un cierto orden favorable a los turcos y a los jerifes.
Las rubias, las zianas, las doblas y las soltaninas (o zequíes) de que nos
habla Haedo, a finales del siglo [76] XVI acuñábanse con el oro del Sahara.
Estas últimas monedas se fabricaban en Argel con metal fino; las otras en Tremecén, con oro de ley bastante baja, of course gold, apunta un observador
inglés[77] [78] , el mismo oro baxo con liga, de que se hacían los brazaletes de las argelinas. El oro de Tremecén tenía curso al este hasta Túnez, por el sur hasta los países negros; penetró también en los macizos de las cabilias; circulaba en «Orania», en las provincias de Tremecén: «cuya moneda de oro [escribía Diego Suárez a fines de siglo] en aquellas provincias de Tremecén solía ser antiguamente más fina de quilates que aora después que los turcos
ocuparon aquel Reyno»[79]. El oro del Sudán servía también para acuñar los moticals marroquíes, que, hacia 1580, tenían prima en los abigarrados
mercados monetarios de Argel[80]. En octubre de 1573, don Juan se apoderó de Túnez. Como estaba resuelto a mantenerse allí, envió a Madrid un largo informe, en el que se enumeraban de una manera bastante curiosa todas las antiguas rentas que percibían los soberanos hafsidas de Túnez. Además de los derechos de aduanas, de los impuestos y los peajes, mencionaba el polvo de oro de Tivar; el pleonasmo de la expresión importa poco, y seguramente no debemos tomar al pie de la letra esta argumentación del alegato de don Juan, deseoso de presentar a Túnez adornado de todas sus ventajas. Pero es poco
probable que el detalle fuese inventado de los pies a la cabeza[81]. En todo caso, podemos estar seguros de que el polvo de oro llegaba a Trípoli, al mismo tiempo que los esclavos negros, que seguían afluyendo a aquella plaza
gracias al tráfico sahariano (tenemos pruebas de que así sucedía en 1568)[82].
[83]
No hay razón para suponer que en el siglo XVII el oro en polvo no llegase
a Túnez, ciudad de enlaces fructuosos, verdadera [84] Shangai del Mediterráneo.