El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II
Equilibrios, crisis y vicisitudes
griegos y merodeadores[286].
Equilibrios, crisis y vicisitudes
Esta introducción, más bien larga, nos permite abordar mejor el estudio de las vicisitudes por que pasó el comercio de granos del siglo XVI. Existe el peligro de dramatizar en exceso en un terreno donde los juicios de los contemporáneos solo muy raras veces son desapasionados. Sin embargo, podemos afirmar, en líneas generales, que el problema de la alimentación fue empeorando progresivamente a medida que el siglo avanzaba, y que la situación campesina se hizo cada vez más alarmante. La escasez aumentaba no en frecuencia —siempre había sido frecuente—, sino en intensidad. Las consecuencias eran tremendas. Seis carestie asolaron Nápoles entre 1560 y 1600: en 1560, 1565, 1570, 1584, 1585 y 1591. Las tres últimas fueron más
graves que las tres primeras[287]. «No procede de que sean peores los años que entonces —escribió un buen conocedor de las realidades napolitanas hacia
1600—[288], sino de la multiplicación de la gente de que consta por las numeraciones, pues la del año 1545 cresció 95 641 fuegos; la de 1561 cresció 53 739 fuegos y esta presente se juzga crescera 100 000 y quando el grano es al justo, o con poca sobra del necessário, todos proveran de esconderlo». Desgraciadamente, el mal no limitaba su reino a la ciudad de Nápoles. En todas partes del Mediterráneo el hombre se había multiplicado excesivamente para los recursos de que disponía el mar. En consecuencia, resulta tentador hablar de una coyuntura mediterránea, de una crisis del trigo; pero eso sería simplificar, o, al menos, llegar a conclusiones con excesiva precipitación. En realidad, los únicos criterios de que disponemos para considerar la situación general son los concernientes al comercio internacional de los granos. Ocurrían importantes desplazamientos de granos, pero:
1. Como ya hemos visto, estos cambios solo se producen en el contexto
de una determinada vía [289] minoritaria.
2. Estudiada a fondo, la privilegiada historia del trigo específicamente comercializado nos revela por lo menos cuatro grandes crisis: la llegada desde el comienzo y a lo largo de todo el siglo XVI del trigo del norte a los puertos y ciudades de la costa atlántica de la península ibérica; el boom del trigo turco entre 1548 y 1564, testimonio, de hecho, de la crisis de la producción de granos italiana; la autosuficiencia italiana, milagro agrícola de las campiñas de esa península, entre 1564 y 1590; finalmente, la llegada a Italia, de 1590 a 1600 y aun más tarde, de cargamentos de trigo del norte.